UN PASTEL PARA DOS.

16 views 9:00 pm 0 Comments July 9, 2025

UN PASTEL PARA DOS.

Directores: Maryam Moghadam, Behtash Sanaeeha

Inicialmente, debemos abordar, la búsqueda de “llenar un vacío”,  el de la soledad, si a partir de 1979 “la Revolución de los Ayatolas” y su fundamentalismo acrecentaron el individualismo y el aislamiento de las personas. 

La cinta, hace notar la importancia de la policía de la moral, básicamente en una escena, en la que la protagonista, es activa en la defensa de una joven que no llevaba su hiyab, una viuda de 70 años que tuvo una vida antes de la revolución islámica; tal y como se lo recordó la jovén y a quién Mahin aplaude su amor clandestino, también, prohibido por el régimen y  le hace tener añoranzas en ese sentido. 

La película nos muestra su narrativa a partir de Mahin (interpretada por Lili Farhadpour), y la vemos en una escena en la que se aplica sombras verdes, se mira en un pequeño espejo de bolsillo y, piensa que se arregla para nadie, mientras ve una novela en horas de la madrugada, a la espera de conciliar el sueño, pues es la única hora donde consigue hacerlo.

Un pastel para dos, es un grito, un reproche sutil y silencioso a la revolución islámica; al arrebato de las cosas dulces de la cotidianidad que esta arrebató a todos los iraníes y, que Nahim se atreve a desafiar desde su casa, en un acto subversivamente candoroso; pero, igualmente es una descripción cruda de la soledad en la vejez y con la descripción de la unión de “dos soledades” con un desenlace inesperado.

En la decisión por apaciguar su soledad, buscar el amor y complicidad, entra a lugares donde ver mujeres es extraño, – restaurantes-, en su búsqueda conoce a Faramarz (Esmaeel Mehrabi), un exsoldado, ahora taxista, que ha perdido el sentido de su diario vivir, Mahin decide abordarlo y tener una cita con él en su casa a la que lo lleva.

Una noche; la única y última noche, dulce, llena de baile, vino y selfies borrosas, también espiados por una vecina fisgona y soplona; se convierte en un recuerdo amargo y dulce para ella, él muere por un viagra y se queda la desilusión de un complemento y un paliativo 

Finalmente, las lágrimas de Mahin entierran a Faramarz en su patio, derrotada una vez más por la soledad y ensimismamiento que trajo consigo la revolución de 1979. 

Una “peli” para cuestionar y cuestionarnos no solo sobre el régimen irani y los ayatolas si no a nosotros mismos en nuestro quehacer y proyección vivencial. 

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